La mujer que yo quiero es sólo huesos unidos por muy poca piel. Es la chica de ayer. Es la flaca de Pau Donés. Tiene ojos de gata. La chica que yo quiero es media Verónica. Es sagrada. Es Miss camiseta mojada. Es más guapa que cualquiera. La chica que yo quiero se amarra el pelo. Es ninfa de miel. Es perfecta. Es princesa. La chica que yo quiero no dudaría. Es mi enfermedad. Mi deseo. Mi fiel talismán. Es amiga mía.
viernes, marzo 20, 2009
martes, marzo 17, 2009
La vida, en mesas separadas
Al Galileo no se viene a hacer amigos. No vengo a engordar mi agenda de teléfono, ni la bandeja de entrada de mi correo electrónico. Tampoco quiero tenerte en 'Otros contactos' del messenger, y mucho menos saber que alguien comentó en tu tablón o que colgaste las últimas fotos del sábado noche que saliste. No vengo a buscar a alguien con quien conversar en los descansos. ¡No ves que yo ni siquiera fumo!, no necesito tomarme un descanso que dure lo que un cigarrillo y cientos de miradas, no lo necesito. No quiero conocimiento social de ningún tipo, es parte de mi insensibilidad hacia los considerados conocidos. No quiero ocupar la vida privada de nadie más allá de estas cuatro paredes y estos papeles. Yo ya tengo mi vida de vampiro. Yo no quiero días de sol, ni días contigo. Sabes que no iremos nunca a buscar conchas a la playa, ni haré que te enamores de las formas ilusorias de las nubes. Ni de mí. No te diré cosas que quieres escuchar y que no sentiré. No lo haré.
Al Galileo no se viene a hacer amigos. Por esto y por lo otro, mañana no invadiremos espacios ajenos. La vida, en mesas separadas. No compartiremos chicles, ni más miradas. No quiero tener en mi nariz tu perfume de D&G. No quiero que me hagas reír. Ni pensar en ti. No quiero distraerme observándote. Ni que lo hagas tú. No quiero hacer literatura de esto, pero lo hago. Así que mañana, la vida, en mesas separadas. "No quiero acostumbrarme a tenerte a mi lado".
huellas encasilladas
Avatar de huellas,
Huellas sentidas
sábado, marzo 07, 2009
EUDLF
Hace rato que releo tus escritos. Hace rato que intento ver algo en ellos que antes no haya visto. ¡Y joder!, veo cada cosa… que serán las horas. Las cuatro y veintidós minutos de la madrugada según el reloj del portátil. Estoy totalmente solo en una sala de estudio donde entran normalmente una media de 60 personas. Me sudan las manos. Me distraigo contigo y conmigo. Con los comentarios que comenté hace ya no sé… porque no miro la fecha, eso me da igual. Hace rato que escucho a Quique, le había recuperado anoche “bajo la lluvia” y hoy en continuado “en el disparadero” a “39 grados”. “De haberlo sabido” y “kamikazes enamorados” siempre entran en la lista. “No te arrepientas” porque sigo en “la ciudad del viento” y teniendo en cuenta lo poco que sé de todo esto… creo que aún “hay partida”, son esta noche las elegidas y “aunque tú no lo sepas”, ya te lo digo yo que la canta con Enrique Urquijo… ya sabes, una versión que no te he dicho que tengo, una que está grabada en directo de aquel programa que presentó Miguel Bosé. El Séptimo de caballería. 11 años ya. Por aquel tiempo me encontraba con los bolsillos llenos de arena y recopilando a mi manera lo mejor de EUDLF. ¡Joder! ¡qué de años ya! Guardo los apuntes, no cumplí mi objetivo de pasar el tema completo. Me quedaron 2 folios. Da igual porque aunque tú no lo sepas… inventamos mareas, tripulábamos barcos y encendía con besos el mar de tus labios. Muero con esta letra. Y con el sonido de la corneta. Voy a irme ya. Y que no sé si publicaré esto en el blog, no sé si te diré que aunque no diga nada especial: salió de ti. Y que aunque no me levante pensándote por el mediodía… hay algunos momentos en los que pienso más de la cuenta y no sé por qué será. Tú sabrás. Además, ¿qué más da?... yo no pienso decir ná.
huellas encasilladas
Huellas profundas
martes, marzo 03, 2009
chatarra
Se acumulaba la chatarra. La tarde que te cogí el teléfono. Aquella madrugada. En todas las vueltas de coche dadas. Se acumulaba la chatarra. El día que me abriste tu balcón. Se acumulaba tras las cajas. En tu peculiar salón. En las paredes. Sobre una mesa abarrotada, ahí se acumulaba. Entre libros y discos. Con la publicidad, las facturas y las cartas. Se acumulaba la chatarra en el objetivo de tu cámara. En tu registro de llamadas, en las realizadas. Se acumulaba sin decirnos nada. En el contestador, en la nevera, en el espacio donde está ahora la mampara. Se acumulaba la chatarra en las esquinas de aquel inoportuno escalón, se acumulaba en la escalera, en la baranda. Entre las sábanas. Se acumulaba en la mesita de noche. Perdida en la Moleskine, junto a la palmatoria. En el hueco entre el cristal y la cama. Ahí se acumulaba, cada mañana cuando veía que llegabas. Se acumulaba en el bloc de notas, en tus archivos de ordenador, en las canciones de Quique, de Iván, de Dani, de Luís, de Carlos... en el mp3, en el interior de tus cascos. Se te acumulaba en el bus de camino al trabajo. Se acumulaba en las miradas. En tus inesperados abrazos. Se acumulaba la chatarra a los pies de semáforos, en carreras por las calles, entre los coches aparcados. En el Espejo café, se reflejaba. En el Wagaboo* se nos olvidaba. En el Hard Rock Café, ahí ya se acumulaba. En la vías del metro. En las cercanías del Cercanías. Y en la lejanía. En la Gran Vía, en Callao, en Chueca, en el Retiro,… en el Km. cero y en los seiscientos veintiocho coma cinco recorridos.
Ahora guardo bien en mi memoria desguazada
aquellos recuerdos de una vida ya pasada,
de otro tiempo que fue mejor...
y que ahora ya es chatarra.
Y podría seguir acumulada...
Ahora guardo bien en mi memoria desguazada
aquellos recuerdos de una vida ya pasada,
de otro tiempo que fue mejor...
y que ahora ya es chatarra.
huellas encasilladas
Huella sobre huella
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
