martes, febrero 16, 2010

Así son las cosas

Tras acabar el master con una excelente calificación, haber disfrutado de los "placeres" de medio Logroño y lamido varias veces lo íntimo de su rima... poco más había que hacer allí.
No voy a mentir. Tenía ganas de volver a verla. Aunque el verano es una estación propicia para las rupturas, éste no es nuestro caso. Nos hemos reencontrado en julio, mes que hemos pasado entre Marbella, Madrid, Salamanca y Sotogrande. Este último de gran interés para mí, ya que es el único sitio donde puedo volver a verme con antiguos compañeros del equipo de Polo. Sus torneos reúnen a jóvenes jinetes de toda Europa y el ambiente chic que se respira es ideal para mantener a mi chica entretenida y a gusto.

La mayor parte de agosto hemos estado separados otra vez... ¡gracias a Dios! no la soporto demasiados días seguidos. Ella, como cada verano, pasa unos días en Miami, L. A., para ver a unos parientes lejanos, y acaba en NYC, en lo que ella llama su semana fantástica: "Shopping in the 5º Avenue". Insiste para que la acompañe pero cada verano me invento una excusa diferente para no convertirme en un perro faldero a tiempo completo y en una percha a tiempo parcial. Este verano ha tocado convención en Barcelona, o lo que es lo mismo: escapada de extranjis para ver a Susana. Llevaba desde la fiesta de final del master convenciéndome para coincidir unos días en verano... yo me hacía el duro y le contestaba que ya vería, que tenía muchos compromisos, y que no se preocupara, que si disponía de tiempo, prometía avisarla. Así ha sido. He cogido un avión al aeropuerto norte de Santa Cruz de Tenerife y me he traslado desde allí a La Orotava, que es donde vive. Me jode admitirlo, pero me ha hecho más feliz volver a ver a Susana después de un mes que a mi novia después de varias semanas. Las vacaciones han sentado bien a esta chica. En Logroño parecía otra. Supongo que el aire de la isla y estar rodeada por todos lados de mar le da un encanto especial. Estaba mucho más morena, con mejor cara y más interesada en mi polla que nunca. Por lo visto, me ha hecho caso y se ha cortado,... bueno, más bien, rasurado... me encantaba cuando me decía que jamás nadie se lo había comido con las ganas que lo hacía yo, ¡y si yo le contara...! Harto de comer y de ser "comida", las tardes de culo en el velero han sido más que inolvidables, parecíamos el Lequio y la Monroy en pelotas por la proa. He cogido un moreno curioso al que mi chica no está acostumbrada… puedo decirle que la convención tenía la recepción y alguna que otra sesión en el Port de Blanes.

Entre tanto sexo marítimo y tanta penetración submarina he tenido tiempo de hablar con su contestador y de mandarle algunos pocos e-mails diciéndole lo mucho que la quiero... ya saben, la conciencia después del polvo mañanero es muy puñetera, si es que... la echo de menos cuando está tan lejos... pero tal y como transcurren los días en la isla, voy a alargar esto, a seguir echándola de menos y a seguir queriéndola por correo electrónico. Lo que si será, es una sorpresa para Susana. Cada noche sobre mi hombro y después del follar como hienas en celo, me recuerda que por ella puedo quedarme el tiempo que quiera... definitivamente, creo que está enamorada de mi polla.

Como no tenía pensado esto, y las convenciones no son por quincenas (al menos, a las que yo asisto), le propondré ir a ver a mis abuelos al pueblo. Con esto, le pasa a ella como a mí cuando me sugiere que la acompañe a NYC, que siempre se ingenia una excusa para no bajar del status de la capital al de paleta rural, eso y que no soporta que esté más pendiente de mi abuela que de sus tetas. Ella y mi "yaya"... digamos que no se tienen mucha estima. Así que entre unas cosas y otras... me quedo casi una semana más, se termina su verano y se vuelve a Madrid. Yo empiezo el lectorado en la UBA y a saber cuando nos volvemos a ver.

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